LA VIDA EN EL AIRE

CAPITULO XIII: SIBERIA

“[…] Estaban establecidos a nivel de crucero, a treinta y nueve mil pies. La temperatura del keroseno era demasiado baja, próxima al punto de congelación, lo que podía bloquear los filtros y parar los motores. Solicitaron al control un descenso, en busca de un nivel más cálido y conseguir aumentar la temperatura; al no obtener respuesta, pensaron en incrementar la velocidad para que el rozamiento aportara también unas décimas. El plan de vuelo estaba hecho siguiendo una ruta muy al norte, próxima al Polo; la temperatura en el exterior de menos setenta y cinco grados centígrados no facilitaba las cosas. Carlos confiaba en volver pronto a la normalidad, pero eso no ocurrió y los motores se colapsaron. La pérdida de potencia les llevó a la pérdida de sustentación viéndose, obligados a realizar un rápido descenso cruzando un nivel y otro sin que control advirtiera la situación […]”

CAPITULO VI: BATAS BLANCAS

“[…] Y así se despidió el doctor dejando a Tomy con preguntas en el tintero y con las mismas dudas. Se le acumulaba un viscoso cansancio después de dos noches y casi tres días en el hospital hablando prácticamente con todo el mundo, gestionando emociones, cabreos y miedos. Él también lo tenía y bastante. Miedo ante la situación de Carlos y por la suya. Le unían muchas cosas a su amigo y se reconocía totalmente vulnerable ante la posibilidad de su pérdida o ante el simple hecho de que no volviese a ser el mismo […]”

CAPITULO VIII: ENTRE NÚMEROS Y PLUMAS

“[…] Fue en el hotel, ya en Tenerife, después de un buen rato debajo del agua caliente, cuando empezó a tomar una vaga consciencia de dónde se había metido. Las conclusiones sobre la imprevisible profesión llegarían con el tiempo; de momento su primer día le pareció un mal sueño, un mundillo de locos. Desconocía que, para algunas personas, volar puede ser adictivo y que ella ya estaba enganchada irremediablemente a ese tipo de vida. Y así, pensando en todo esto mientras se secaba sobre la cama, consiguió relajarse. Miraba a la vez el teléfono de su habitación individual como temiendo que sonase. Al final optó por descolgarlo […]”

CAPITULO XI: REGALOS POR NAVIDAD

“[…] Carlos sentía que en la cascada de decisiones de los últimos meses, había algo naturalmente insensato y confuso. Por eso, ante la marea de cambios que se le venía encima al joven piloto Zabala, apenas pudo disfrutar del preludio de su apasionante profesión. El nuevo sofá era cómodo, eso sí, lo tuvo que reconocer mientras palpaba el cuero cárdeno exento de estría alguna. Progresivamente su cuerpo se fue asentando sobre su superficie, se quitó los zapatos a la vez que agarraba la americana del uniforme, a modo de manta con la intención de echar una cabezada […]”

CAPITULO V: SIRENA DE PISCINA

“[…] Así funcionan las cosas. Adivinar cómo va a acabar el día es tarea compleja. Tantos giros, tantos pequeños detalles que marcan el ritmo de la jornada o incluso de toda una vida. Hacía frío y el cielo de Madrid estrenaba un gris plomo a juego con los edificios, los abrigos y los ánimos de la gente. El último atentado en la calle Correos salpicaba de miedo y polvo la ciudad y teñía de rojo líquido los últimos coletazos de un régimen sentenciado. La goma-2 había dejado de hacer distinciones entre civiles o militares y el terrorismo embestía sin mirar por quién ni parra quién. Beatriz repetía todos los días la misma ruta hacia la universidad: dirección Plaza de España y transbordo en Callao. Estación de José Antonio, ocho menos diez de la mañana […]”

CAPITULO III: CARRERA DE DESPEGUE

“[…] Empezamos a conversar de manera fluida. Su mirada y su tono de voz me calmaron un poco. Yo estaba histérico. Iba cargado con un petate que pesaba una barbaridad: un chubasquero, dos sudaderas, camisetas, muda limpia para varios días y tres pares de zapatillas de deporte distintas; tenía miedo de que me apretasen o de que no fueran las adecuadas para el terreno de las pruebas. Solo al rato de conversar con tu padre me quité el macuto del hombro y lo dejé reposar en el suelo. Poco a poco fueron llegando más aspirantes. Parecía que no íbamos a caber en la acera. Nadie se sentaba en el suelo. Lo recuerdo y nos veo ahí a todos rectísimos, recién afeitados algunos, oliendo a hombre para intentar parecerlo […]”

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Trailerbook Cuando Volabas
 
 

ANTÓN ZABALETA

Antón Zabaleta es la voz seudónima de uno entre tantos tripulantes que disfruta prestando oídos cuidadosos a las historias verdaderas, ficticias o noveladas contadas por sus compañeros.

En unos tiempos que se practica poco el ejercicio de escuchar, Antón ha seguido y recopilado esas hazañas y peripecias relatadas durante vuelos, escalas, hoteles y salas de tripulaciones.

Su novela recoge y estructura un conglomerado de testimonios y experiencias personales entrelazados en rítmicas tramas.

Empedernido lector, compagina su profesión aeronáutica con estudios de literatura y humanidades. Tras varias publicaciones de relato corto, encara su primera novela con la intención de que los lectores descubramos el mundo de la aviación desde la acción y la aventura, llevados de la mano por unos personajes imaginarios y verosímiles que nos ponen en contacto con el enigmático mundo de los tripulantes.

 

LAS ALMAS PROTAGONISTAS


La vida personal y profesional de nuestros tres personajes principales se entrecruza dando lugar a intensas vivencias y emociones que se mantendrán en vilo a lo largo de todo el relato. Dibujan un desigual triángulo sentimental que envuelve sus relaciones.




 





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Antón Zabaleta
anton@cuandovolabas.com